80’s

Uno piensa que la gente la sigue viendo como una niña de quince, porque uno hace muchas caras cuando habla y se expresa libremente de lo que sea, a detalle. Y hace cosas sin pensarla tanto, porque casi nada le importa.

Uno ya es un “adulto” oficialmente, aunque el progenitor le grite por dejar los calzones tirados en el baño o por tener los focos prendidos todo el día. Así se le entrena a uno para la vida.

La progenitora le abraza y le apoya, porque eso hace ella. Es lista y ve los sueños sin trasfondo de los sobrinos y conocidos y no quiere una vida sin sentido para uno, porque sabe que mucha gente es vacía y se bosteza a cada rato en el trabajo, aunque tengan su propio cubículo. Es cuando uno le agradece a la vida por la familia que le tocó y el corazón le brilla.

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